02.12.05
¿Importa si el software es abierto?
Esta entrada está motivada por una pregunta de Eduardo: ¿Importa si el software es abierto?. Entremedio han pasado varias cosas, entre ellas la publicación del memo “The Internet Services Disruption” de Ray Ozzie en la cual presenta una nueva estrategia para Microsoft.
Había pensado en una analogía con la democracia, aprovechando que estamos en elecciones, y justo el mismo Eduardo publicó algo relacionado con la falta de interés por los chilenos en ir a votar, así que me parece muy ad-hoc. Cuando todo anda bien, en general la democracia parece superflua a primera vista. Pero es justamente la democracia la que ha hecho que todo funcione “bien” (dentro de, digamos), y si descuidamos nuestros derechos, cuando los queramos usar va a ser demasiado tarde.
Pienso que algo parecido pasa con el Software Libre: mientras exista el fantasma del software libre rondando, las empresas tienden a “portarse bien” en sus soluciones privativas. Pero si no existiera la amenaza de competencia y de empoderamiento de los clientes, el incentivo de ofrecer un buen servicio se vería reducido frente al intento por tener al cliente dependiendo del proveedor. Con empoderamiento de los clientes me refiero a que si el proveedor se “sube demasiado por el chorro”, los clientes deciden hacer ellos mismos lo que sea necesario, para decirlo en chileno. En otras palabras, el software libre le da poder a los usuarios de las TI, y así equilibran la diferencia de poder que existe generalmente entre el proveedor de soluciones privativas de software (que en general es una empresa muy grande que puede invertir lo necesario en el software antes de vender una sola copia) y el cliente.
Siempre nos vamos a encontrar con ciertas limitaciones en los programas y dispositivos, típicamente después de haberlos usado un tiempo o cuando algo externo haya cambiado. Un ejemplo concreto: hace unos años compré un reproductor de MP3, y hoy me gustaría que fuera capaz de reproducir archivos en formato Ogg Vorbis. Tanto en el caso del software libre como en el privativo, hay formas de que esas limitaciones se superen mediante un update, cambiándose de software, etc. La capacidad técnica existe, pero el vendedor no tiene ningún incentivo para hacer una actualización: ellos obviamente prefieren que les compre otro aparato.
Esto se da también en otros ámbitos. Por ejemplo, Microsoft decidió el año 2002 no dar soporte al hebreo para usuarios Mac. Son un grupo demasiado pequeño para que sea interesante para Microsoft dedicar recursos a ello. Y ese grupo, que seguramente tiene la capacidad técnica para agregar el soporte, no tiene permiso legal ni acceso a la tecnología para poder hacerlo. Incluso el gobierno israelí ejerció presión, sin que hasta Office 2004 se hayan tenido resultados (ignoro si en Office 12 se habrá mejorado esto). Si un gobierno de un país no es capaz de lograr que un proveedor de software soporte el idioma de su país, qué queda para una empresa, más aún para una PYME?
Se habla mucho que no hay suficiente incentivo para que alguien desarrolle aplicaciones innovadoras y las deje disponible como Software Libre. En general es cierto que las soluciones de software libre se demoran un poco más en aparecer, pero por otro lado también tienden a responder más a las necesidades de los usuarios que al modelo de negocios de quien está invirtiendo. Un buen ejemplo es la aplicación Amarok, sobre la que escribí acá.
En resumen: creo firmemente que la libertad importa, y es sólo cuestión de tiempo que los usuarios vayan dándose cuenta de ello para que tenga efectos reales sobre el mercado y sea considerado al momento de definir business plans, etc.

joanlemans said,
December 15, 2005 at 5:32 am
No. creo que si un usuario basico no le va interesar si el programa es abierto o no ahora la competetividad siempre va a existir , ahora los que quieresn codigos libres pueden usar linux
Jens Hardings said,
December 15, 2005 at 11:07 am
Joan:
Es válido que creas o no creas, pero me queda la duda de cómo se explicaría que la amplia mayoría de los usuarios de computadores utilicen un sistema operativo que es considerado legalmente un monopolio. Sobre todo tomando en cuenta que el creador de ese sistema se ha aprovechado de ese monopolio para beneficiarse en otros mercados. Eso es justo lo contrario a competencia.