06.12.05

Piratas ofrecen mejor calidad de servicio

Posted in Efficiency, FLOSS at 11:41 am by Jens Hardings

Una de las cosas que me ha llamado la atención es que los infractores del derecho de autor han dejado de meramente reproducir algo con tecnología barata para efectivamente comenzar a agregar valor a lo que venden. Hace un poco más de un año, un amigo trajo de un viaje a China la colección completa de “Los Expedientes Secretos X”. Son 201 capítulos de 9 temporadas, cómodamente disponibles en un pack de 69 DVDs, de alta calidad, por la módica suma de US$ 70. Y salvo unos errores ortográficos en la carátula, si uno no supiera que es una versión “pirata”, jamás lo sospecharía. Ese producto no existe en el mercado para ser comprado legalmente, el sucedáneo sería comprar cada una de las 9 temporadas a un precio de US$ 99,98 cada uno (US$ 899.82) en total, o US$ 704.91 aprovechando los packs de Amazon. No es un poco exagerado, considerando que uno tiene la facultad legal de haber grabado todos esos capítulos en el momento? O sea, el precio debiera ser comparable al “servicio de grabación” que me permita tener al alcance todos esos capítulos.

Tenemos que reconocer que el servicio que obtenemos de muchos servicios que ofrecen quienes están en áreas grises, al borde o derechamente fuera de su derecho, es muchísimo mejor, más completo, rápido y cómodo que el servicio que nos ofrecen los únicos que tienen el derecho legal de hacerlo. Es el típico problema del monopolio: no hay competencia, así que el cliente que se joda y acepte lo que le están dando. En general el gobierno debiera dictar leyes para proteger a los clientes de un monopolio, y en este caso se tiende a proceder al revés, dictando leyes que primero crean el monopolio, y después lo hacen cada vez más extremo.

Hace pocos días fui a la feria del disco a comprar un CD que me parecía bueno: Alta Fidelidad, de Mercedes Sosa con Charly García. Demás está decir que supe de él a través de un sistema P2P… por suerte que este press release es (aún) sólo una sátira. La cosa es que en la feria del disco me dicen que no está disponible en ese local, ni en ningún otro del país. Existe la opción de encargarlo, que se demora 30 días. ¿Qué clase de servicio es ese? Si bien estoy dispuesto a pagarle a alguien (de preferencia a los autores, pero se hace lo que se puede) por poder disfrutar de la música, me parece inaceptable que la industria que supuestamente debiera tener el mayor interés en proveer la música ponga tantas trabas. Nos piden que esperemos 30 días, paguemos por canciones que no queremos (porque solamente se pueden comprar álbumes comletos), estemos acarreando pedazos de plástico cuando lo que queremos es escuchar música, aceptemos que instalen software malicioso en nuestros computadores, y nos tratan a priori como ladrones en vez de clientes. Ante esa alternativa, la tentación de bajarlo en la comodidad del hogar, tenerlo en un par de horas y con prácticamente la misma calidad, es muy grande. Más aún si original debo moldearlo a mi gusto: grabarlo en mi disco duro después de haberlo codificado, utilizando mis propios recursos; el archivo que bajo de la red P2P es llegar y usar.

Por otro lado, las “protecciones” a derechos de autor tienen un manejo legal absolutamente desproporcionado y ridículo en muchos países. Resulta que en España es menos grave pegarle a alguien que bajar una canción por un sistema P2P. Es preferible que un jefe acose sexualmente a su secretaria antes que cometa el delito de regalarle un DVD si con ello infringe la ley de derecho de autor, y es mejor entrar a una tienda a robar una discografía completa (mientras se esté robando menos de €400) que bajar una sola canción por una red P2P (esa misma canción que en algunas partes del mundo se puede bajar por menos de €0,86). Mientras eso siga así, es evidente que nadie que tenga algo de sentido común va a sentir un mínimo de respeto por esas leyes, ni menos por quienes las promueven.

No es que quiera defender que se violen las leyes de derecho de autor ni mucho menos. Sólo quiero aclarar que es absolutamente lógico que eso ocurra dadas las circunstancias, y campañas de terror en la cual se le exige el pago de indemnizaciones millonarias a niños y ancianos no van a cambiar mucho. Más aún, logran poner a las disqueras en el rol de “malo” para los que aún no las consideraban así. El problema existe, se ve a diario, y no hay ninguna solución viable a la vista. Soy uno de los (presumo) muchos que están dispuestos a pagar más para recompensar al autor. Pero no estoy dispuesto a aceptar un servicio mediocre y no me gusta la idea que mi pago quede en manos de las disqueras y poco o nada llegue a manos de los artistas.

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5 Comments »

  1. El Diablo en los Detalles said,

    December 8, 2005 at 3:13 am

    Todos Somos Piratas

    Hubo un tiempo en que la piratería se refería a esa actividad que ilegalmente copiaba y vendía trabajos protegidos por derechos de autor. En su versión moderna, no hay más que buscar en las calles de cualquier ciudad mediana a un tipo, libros/CD…

  2. El Diablo en los Detalles » Blog Archive » Todos Somos Piratas said,

    December 8, 2005 at 3:18 am

    [...] Jens Claudio Derechos Digitales piratería, Propiedad Intelectual, uso legítimo Explore posts in the same categories: General Los comentarios son publicados inmediatemente, pero me reservo el derecho de borrar comentarios ofensivos. –> Comentario:Nombre (requerido)Correo Electró nico (no será publicado) (requerido)Sitio Personal If you have enabled JavaScript, you will be able to preview your comment before submitting. [...]

  3. Carlos said,

    December 9, 2005 at 11:40 am

    Jens,

    No tengo ni la más mínima idea de porque mi referencia aparece como dos comentarios en tu bitácora. No es el efecto esperado.

    Mis disculpas!

  4. Jens Hardings said,

    December 9, 2005 at 1:25 pm

    Carlos: no te preocupes por eso. Supongo que uno es por el trackback y el otro por technorati.

  5. Hombros de Gigantes » MPAA: Las películas sí se pueden copiar said,

    January 25, 2006 at 10:42 am

    [...] Por lo demás, el slogan utilizado por la MPAA es una vulgar copia de la frase “You can run but you can’t hide” de John Perry Barlow. Ellos la tomaron, cambiaron el sentido (John Perry Barlow es fundador de la EFF) y ni se molestaron en citar a los autores originales. No estoy pidiendo que dejen de hacer eso (de buena manera eso sí), ya que es perfectamente legítimo (cae dentro de la sátira, crítica y legítimo derecho a expresión a mi juicio), sino que se den cuenta que las leyes ridículas que se están proponiendo no son capaces de cumplirlas ni los que las proponen. [...]

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