27.12.05
Extremismo y Polarización
Hace tiempo que tenía la inquietud de si nuestra capacidad de conectarnos con quien queramos en cualquier parte del mundo no nos hace una sociedad más polarizada. Porque seguimos teniendo la misma capacidad de atención y de abarcar una cierta cantidad de temas y pensamientos, pero ahora no estamos obligados a interactuar con quienes no queremos. ¿Qué haría un Hitler en los tiempos actuales? Parece obvio que partiría por crear comunidades on-line para divulgar sus ideas y obtener fieles seguidores, sin siquiera levantar sospechas en personas contrarias a sus ideas. Hasta que sea demasiado tarde.
Nos contactamos con gente que piensa parecido a nosotros, en la mayoría de los casos nos enteramos de ideas discordes por medio de críticas negativas que se le hacen. O sea que nos llega la información predigerida y lista para volvernos más radicales cada vez. Lo mismo ocurre con los que piensan distinto a nosotros, llevando a una polarización que probablemente no se daría en una sociedad menos conectada. Y según Thomas Schelling (premio nobel de economía 2005), basta mucho menos que eso para que exista polarización (vean la explicación publicada en el blog de Nicholas Carr). La gran pregunta es si la tecnología de información inevitablemente nos lleva a ese poco prometedor futuro.
Hoy en día nosotros somos capaces de construir el mundo que queremos ver. Muchos pasamos gran parte del día “on-line”, elegimos dónde vivir, qué comer y dónde pasar las vacaciones. De acuerdo a un estudio hecho por dos investigadores en Boston, titulado “Global Village or CyberBalkans: Modeling and Measuring the Integration of Electronic Communities”, hay dos fuerzas que compiten: las ganas de conocer cosas nuevas y quedarse con lo que ya conocemos y sabemos que es suficientemente bueno (o bien, optamos por “preferir diablo conocido que por conocer”).
Podríamos entonces concluir que una sociedad equilibrada es aquella donde prima la búsqueda de nuevas informaciones o nuevas formas de ver lo que ya conocemos por sobre el conformismo de aceptar lo que ya tenemos, como única forma de ver las cosas. Dada la natural tendencia que tenemos a conformarnos con ya haber visto algo y de desechar las cosas nuevas y calificarlas de erróneas, simplemente por la comodidad de evitarnos trabajo extra, me parece sumamente importante que se incorpore en mayor medida esa búsqueda de diversidad en los currícula académicos (en todos los niveles). Y son preocupantes los ejemplos que apuntan justo a lo contrario.

claudio said,
December 27, 2005 at 2:59 pm
con tu artículo me acordé de la tesis de Cass Sustein respecto a Internet y la democracia.
Sustein dice que la personalización de las noticias si bien es algo positivo desde el punto de vista individual, no es del todo positivo desde el punto de vista de la democracia, porque la personalización provoca que con mucha frecuencia sólo leamos opiniones similares a las nuestras, sin dar espacio a opiniones disidentes.
Continúa la tesis diciendo que cuando sólo leemos opiniones similares y nos vemos expuestos a alguien que piensa lo contrario, tendemos casi naturalmente a extremar los argumentos, lo que no permite la deliberación y el diálogo.
Y los resultados son similares a los que planteas en el post. Y es válido cuestionarse la forma en que debemos utilizar la tecnología en pos de tener una democracia más robusta.